Cómo Manuel y Carlos superaron su adicción a las drogas: dos testimonios reales de Zeus

Si estás leyendo esto, quizá tengas cerca a un hijo, un hermano o un amigo muy joven que ha entrado en el mundo de las drogas, y no sepas muy bien qué hacer ni a quién creer.

Es una situación que angustia, sobre todo cuando la persona es apenas un adolescente y ni siquiera reconoce que tiene un problema.

Por eso hemos querido recoger el testimonio de Manuel y Carlos, dos chicos que llegaron muy jóvenes a Zeus y que hoy, con más de dos años de abstinencia, pueden contar su recuperación con calma.

Su historia no es una promesa ni un folleto, sino una experiencia real, con nombre y cara, que ayuda a entender cómo es de verdad el proceso.

¿Quiénes son Manuel y Carlos?

Manuel y Carlos tienen 21 y 19 años, y son dos expacientes que se recuperaron en Zeus Centro Terapéutico.

Los dos llegaron siendo muy jóvenes (Carlos con apenas 17 años y Manuel con 19), en un momento en el que, como reconocen, les costó mucho aceptar el tratamiento.

Comparten su historia en el podcast “Adicciones al Descubierto”, que presenta Luis Pérez, fundador del centro, dentro de una serie dedicada a las experiencias de quienes han pasado por él.

Y aquí conviene una idea que repetimos siempre: estas son opiniones verificadas, grabadas en vídeo y publicadas de forma pública, no comentarios anónimos de internet.

El “amor duro” y la decisión de quedarse

Una de las cosas que más aparece en su relato tiene que ver con la familia y con lo que ellos llaman el “amor duro”.

Uno de ellos cuenta que lo que más le ayudó a quedarse fue precisamente ese amor duro, ver que sus padres cerraban la puerta de casa si no hacía las cosas bien, algo que, reconoce, es durísimo también para unos padres.

A partir de ahí, dice, empezó lo importante: hablar de las cosas sin miedo ni pudor y comprobar que la gente que tenía al lado quería ayudarle de verdad.

Los dos coinciden en un matiz muy honesto. El consumo seguía estando “a la vuelta de la esquina”, así que quedarse fue una decisión propia, la de darse la oportunidad de ver qué vida había más allá de las drogas.

“¿No os cansáis de mí?”: el acompañamiento del equipo

Otro bloque de su testimonio tiene que ver con el trato del equipo, y es quizá el que más tranquiliza a las familias.

Ambos hablan del cariño y de la confianza de los terapeutas, algo que, cuando estaban consumiendo, no tenían.

Uno de ellos recuerda un momento de desesperación en el que estuvo a punto de marcharse. Fue a hablar con uno de los terapeutas del centro y le soltó: “¿No os cansáis de mí?”. La respuesta fue un “contigo no” que todavía agradece.

Hoy, ya recuperado, es él quien acompaña a otros pacientes. Cuando alguno le pide ayuda, les pone su propio caso de ejemplo y les repite una idea muy sencilla: “se puede salir”.

Sentirse identificado en la terapia de grupo

Cuando hablan de las terapias, aparece una idea que se repite en casi todos estos testimonios, la de sentirse comprendido.

Los dos entraron pensando que ellos no eran adictos, que lo suyo no era para tanto.

Fue escuchando a los compañeros, sus historias y sus experiencias negativas, cuando empezaron a admitir que quizá a ellos también les pasaba algo. Ese es, en la práctica, el trabajo de fondo de la fase de deshabituación.

La autoestima y el reencuentro con la familia

A medida que el proceso avanza, cambia algo por dentro.

Ellos lo describen muy bien: ganarse la confianza de los terapeutas, ver que la familia vuelve a estar bien contigo y notar que lo estás consiguiendo hace que suba la autoestima.

Hablan de las primeras tomas de contacto con la familia como algo que “vale oro”, y de recuerdos cotidianos que, tras el tratamiento, se disfrutan de otra manera: subir y bajar en bici, ir a nadar o mantener una conversación de verdad con sus padres.

Porque, aunque el proceso es exigente y se pasa mal, también hay momentos buenos, risas y compañeros con los que compartirlos.

Zeus como “segunda familia”

Hay una idea con la que Manuel resume lo que significó para él todo el proceso.

Manuel cuenta que sus compañeros llegaron a conocerle mejor que su propia familia en ese momento, porque vieron al Manuel de verdad, el que contaba las cosas sin pudor.

Son, dice, los que en el peor momento están ahí, además de los terapeutas y de la familia, para ayudarte a levantar la cabeza.

Por eso define a Zeus como su “segunda casa” y su “segunda familia”, una de las mejores cosas que le han pasado en la vida.

Qué nos dice este testimonio sobre el proceso en Zeus

La experiencia de Manuel y Carlos encaja con el “Modelo Zeus”, que entiende la adicción como una enfermedad y trata la causa, no solo la sustancia.

Su recorrido pasa por las tres fases de siempre:

  1. Desintoxicación: superar la retirada de la sustancia con seguridad y bajo supervisión médica.
  2. Deshabituación: entender qué llevó a la adicción y crear hábitos sanos con terapia individual y de grupo.
  3. Reinserción: volver al día a día (a los estudios, al deporte, a la familia) sin necesidad de consumir.

Como ellos mismos demuestran, ese acompañamiento no termina con el alta, sino que continúa después, cuando la persona ya está fuera del centro.

En resumen, qué aportan las opiniones de Manuel y Carlos

Su testimonio no describe un camino fácil ni promete resultados automáticos, sino un proceso exigente en el que el amor duro, las normas y la terapia de grupo acaban teniendo sentido con el tiempo.

Lo valioso es que son dos personas identificables, muy jóvenes, con años de abstinencia, que hablan tanto de lo que les costó como de lo que hoy han recuperado.

Y ese es el tipo de referencia que de verdad ayuda a decidir: no un comentario suelto encontrado en internet, sino una historia real contada por quien la ha vivido.

Cómo pedir más información sobre los tratamientos y testimonios de Zeus

Si después de leer esto quieres saber más, lo más fácil es hablar directamente con nosotros.

Puedes escribirnos o llamarnos, pasarte por los canales oficiales de Zeus o rellenar el formulario de contacto, y desde el propio equipo te orientamos sobre el tratamiento, cómo se trabaja con la familia y qué seguimiento hay después del alta.

Es también el momento de preguntar lo que te preocupe y, si lo deseas, de conocer cómo es el proceso de admisión para empezar con la mayor tranquilidad posible.