Historia de recuperación: cómo Inma logró dejar sus adicciones en Zeus

Nada explica mejor lo que significa recuperarse de una adicción que la voz de quien lo ha vivido.

Los datos, los métodos y las instalaciones importan, pero es el testimonio de una persona real, con su historia, sus recaídas y su transformación, lo que de verdad muestra qué puede cambiar en la vida de alguien cuando encuentra el acompañamiento adecuado.

Inma es uno de esos testimonios. Tras cerca de cuarenta años conviviendo con la adicción a las drogas, hoy puede decir que ha recuperado su vida gracias a los tratamientos de adicciones de Zeus Centro Terapéutico. Vino desde Santander para compartir su historia en el pódcast Adicciones al descubierto, junto a Luis Pérez, y lo hizo con una serenidad que ella misma reconoce que hace unos años habría sido impensable.

En este artículo recogemos su historia, su proceso de recuperación y lo que ella misma cuenta sobre el trato y el tratamiento que recibió en el centro.

La historia de Inma: cuatro décadas conviviendo con la adicción

La relación de Inma con las drogas venía de muy atrás. Ella misma sitúa el inicio en los años 80, lo que suma casi cuatro décadas de consumo antes de dar el paso definitivo hacia su recuperación. En ese tiempo pasó por varios centros y por distintos tratamientos que no llegaron a funcionar, algo que, lejos de ser una excepción, es una realidad frecuente en las adicciones más arraigadas.

Cuando contactó por primera vez con Luis, estaba en un momento crítico: consumía sin parar, gastaba dinero de forma descontrolada y había perdido el vínculo con su familia. Llamó asustada, sin saber qué hacer, pidiendo ayuda desde un punto en el que ya no se reconocía a sí misma.

A esa desesperación se sumaba otra dificultad. Inma llegó al centro con lo que ella describe como un «personaje»: una coraza construida durante años, reforzada por manejar su propio dinero y por un entorno en el que nadie la contradecía ni le ponía límites. Esa actitud defensiva, tan habitual en quien lleva mucho tiempo consumiendo, era precisamente una de las barreras que había que atravesar para que el tratamiento pudiera empezar a funcionar.

La adicción, además, le dejó consecuencias físicas: Inma convive con una discapacidad visual derivada del consumo prolongado de tóxicos. Un recordatorio de que las secuelas de la adicción no siempre desaparecen con la recuperación, pero de que sí es posible aprender a vivir de otra manera a pesar de ellas.

El proceso de recuperación de Inma en Zeus

El cambio no empezó con el consumo, sino con la actitud. Inma recuerda una conversación inicial en el despacho del centro en la que se le planteó una pregunta directa: si quería que aquello funcionara de verdad, ¿qué estaba dispuesta a hacer? Fue en ese momento cuando ese «personaje» con el que había llegado empezó a resquebrajarse y ella se comprometió a seguir el tratamiento.

Ella lo resume con una imagen muy suya: en Zeus «la hicieron pequeña». Y, lejos de vivirlo como algo negativo, lo describe como lo mejor que le ha pasado, porque por fin alguien le puso límites y le habló con claridad después de años en los que nadie lo había hecho.

El proceso fue exigente. Inma reconoce que las terapias fueron duras, que al principio quería marcharse y que hubo verdades difíciles de escuchar. Como suele ocurrir, al inicio nadie quiere quedarse. Y, sin embargo, acabó permaneciendo diecisiete meses en el centro, sostenida por un trabajo terapéutico constante y por un equipo que la acompañó en cada etapa.

Uno de los momentos clave de su recuperación tuvo que ver con su familia. Al llegar, Inma negaba tener un hijo y se resistía a facilitar su contacto. Con el tiempo, y como parte del proceso, terminó dándolo; desde el centro se restableció la comunicación y ella pudo recuperar la relación con él. Hoy también habla de su nieta, para la que ha tejido una manta a ganchillo: un detalle pequeño que dice mucho sobre hasta dónde ha cambiado su vida.

Esa transformación se apoya en algo tan cotidiano como la rutina. Inma mantiene en casa la misma estructura que aprendió en el centro:

  • Se levanta cada día a las 6:30 de la mañana.
  • Empieza la jornada meditando.
  • Se ocupa ella misma de las tareas del hogar, algo que antes ni siquiera hacía.
  • Sale a caminar con su perra.
  • Nada los lunes y los miércoles.
  • Monta a caballo los martes por la tarde.
  • Dedica los viernes por la tarde al ganchillo.

Puede parecer una agenda sencilla, pero para ella es el reflejo más claro del cambio. Antes se levantaba a la una del mediodía para consumir; hoy tiene una vida con horarios, aficiones, autonomía y vínculos. Vive sola, se maneja por sí misma a pesar de su discapacidad visual y dice sentirse bien haciéndolo.

El testimonio de Inma: el tratamiento y el trato profesional en Zeus

Cuando se le pregunta qué diferencia encontró en Zeus respecto a otras ayudas que había buscado antes, Inma es tajante. Dice que, si hubiera conocido este tratamiento en los años 80, no habría tenido la vida tan dura que tuvo con las drogas, y que si lo hubiera hecho antes probablemente no habría recaído.

Su valoración va más allá de dejar de consumir. Para ella, lo importante es todo lo que ha recuperado alrededor: la autonomía, la relación con su hijo, una rutina saludable y una forma de estar en el mundo que antes no tenía. «Mi vida ha cambiado en todos los aspectos», resume.

Del trato profesional destaca precisamente la honestidad. Reconoce que las conversaciones más duras fueron también las más útiles, porque le devolvieron una imagen real de sí misma en lugar de darle la razón. Ese acompañamiento firme y sincero, unido al enfoque integral del centro, que trabaja los hábitos, el cuerpo, las emociones y los vínculos familiares, y no solo la sustancia, es lo que ella señala como la clave de su proceso.

Su testimonio es, en el fondo, una invitación a no rendirse. Haber pasado por otros centros sin éxito no significa que la recuperación no sea posible; a veces significa que aún no se había encontrado el acompañamiento adecuado.

Un testimonio que abre camino

La historia de Inma no es una promesa ni una fórmula mágica: cada proceso es distinto y cada persona parte de un punto diferente. Pero sí es la prueba de que, incluso después de décadas de consumo y de varias recaídas, se puede reconstruir una vida.

Si estás buscando opiniones sobre Zeus Centro Terapéutico o quieres conocer cómo trabaja una clínica de desintoxicación con un enfoque holístico, testimonios como el de Inma ayudan a entender qué significa realmente un proceso de recuperación: no solo dejar las drogas, sino volver a vivir.

Si tú o alguien de tu entorno estáis atravesando una situación parecida, en Zeus podemos ayudarte.